Este pueblo me ha enseñado una cosa, y creo que lo usaré para mi vida en general, “El camino se hace al andar”, y aunque cojas un camino sin salida, no pasa nada, da la vuelta y coge otro, eso no quiere decir que todo haya acabado, sino que es una nueva oportunidad para coger otro mejor y descubrir cosas nuevas


Llevábamos un tiempo queriendo ir, y al final el sábado nos animamos. Fuimos en coche, unas dos horas de viaje, pero unas vistas… Para ir atravesamos el Parque Nacional de Snowdonia, típicas carreteras inglesas, estrechas, con árboles a los lados, prados verdes, vacas, ovejas… Vamos, que si te gusta la naturaleza, es un camino 100% recomendable. La vuelta la hicimos por la costa, unas vistas diferentes pero increíbles. 

Portmeirion es una villa situada al norte de Gales, al lado de Penrhyndeudraeth, y a un kilómetro y medio de la estación de tren de Minffordd. Su creador fue Sir Clough Williams-Ellis, quien diseñó y construyó la villa entre 1925 y 1975. Se dice que el lugar está basado en el pueblo de Portofino, Italia. “¿Cómo no me podía enamorar de Portofino? Su imagen quedó en mí como un ejemplo prácticamente perfecto de embellecimiento humano y uso de un lugar exquisito” dijo su creador. 

Ha sido una fuente de inspiración para escritores, cantantes y productores de televisión. Noël Coward escribió su novela Blithe Spirit durante su estancia allí, Frank LLoyd Wright, arquitecto, lo visitó en 1956, también George Peck, Ingrid Bergman y Paul McCartney entre otros. Series de televisión y películas como algunos capítulos de Doctor Who, Danger Man, Citizen Smith, Cold Feet y la famosa serie “The Prisioners” fueron rodadas allí. 

 

 

La villa es bastanta pequeña, yo diría que en una hora se ve, aunque si eres de hacer fotos seguro que se te vas más tiempo, porque cada paso que das, hay una foto nueva que hacer. Sus jardines, sus casas de colores, sus recovecos… Todo. Hay un trenecito que sube un poco la montaña, a un mirador que hay, pero sinceramente, no lo recomiendo, son 5 minutos andando (bueno vale, 5 minutos de subida pero… 5 minutos, jeje). Y lo bonito de ir andando es que luego puedes perderte, coger un camino y andar, sin saber hacia donde, solo queriendo descubrir lo que hay, con lo que te encontrarás. Te puedo asegurar que es una experiencia inolvidable. Escapar del día a día, de la rutina, de los planes, de las decisiones… Estás tú y un montón de caminos, sin pensar cual será el mejor, el más fácil, el más corto… Nada, solo tú y tus ganas de descubrir. Pues eso hicimos nosotros. He de decir que recomiendo ir en ropa de sport, ya que nosotros fuimos bien vestidos (pensando que era un pueblo y que pasearíamos por sus calles) y al final estuvimos como dos horas en mitad del bosque, pero eso no nos impidió seguir hacia delante. Si tuviera que volver hoy (tres días después) no creo que recordase el camino, pero sé que íbamos dirección “The Ghost Garden”, no sé que tendrían los otros caminos, pero sé que éste fue impresionante. Cuando llegamos a lo que pensábamos que era el final, vimos que no, que bajando por una cuerda que había atada a una roca a un metro y medio del suelo, bajaríamos a la playa. ¿Y qué hicimos? Pues colgarnos de la cuerda como Tarzán. Tengo que deciros que mi marido y mi amiga bajaron como si nada, pero yo… Es que soy muy patosa. Había como unas piedras que sobresalían donde podías poner los

pies, mi marido desde abajo indicándome, pero claro, Laura tenía que pisar la cuerda, ¡dos veces! Me empezaron a sudar las manos, no sabía qué hacer, hasta que dije… ale, me giro y salto, fuera. Y así fue. Pero cuando llego a lo que pensaba que ya era la playa… Noooo, ahora quedaba una bajada de unos tres metros, empinada, pero bueno, ya era arena así que si me caía la torta no iba a ser tan mala… Tengo que reconocer que en ese momento lo pasé muy mal, pero una vez abajo, cuando te das cuenta de que has hecho algo que hacía 5 minutos (aunque para mí fue como una hora) te veías incapaz de hacer, fue una sensación impresionante, me sentí tan bien… Ya no había quien me parara. Estuvimos andando por la playa, la orilla, mojándonos los pies, disfrutando del sol, del mar a un lado y la montaña al otro, subiendo por rocas para seguir descubriendo el camino… De verdad, una pasada.

Luego nos fuimos a comer, solo hay dos restaurantes, así que no hay mucha variedad. Nosotros comimos en el que tiene la terraza pequeña, en frente de la heladería. El plato son unas £10 (hamburguesas, fish & chips, filetes…) y también hay pizzas, ensaladas… Después nos fuimos al otro a tomar el postre y el café (ya que teníamos dos abispas rondándonos y nos estaban poniendo bastante nerviosos), una tarta cheesecake y otra de chocolate… madre mía, ¡qué ricas! Luego dimos un paseo para ver los últimos recovecos y ya nos fuimos, pero esta vez por otro camino, e hicimos una parada en Llandudno y Conwy (nosotros ya habíamos estado, pero nuestra amiga no), y como son sitios que nos encanta… Nunca nos cansamos de verlos. Y ya para casa, que la verdad que estábamos cansaitos. 


Sé que siempre digo lo mismo 
pero… Os lo recomiendo. Debe ser que me gusta cualquier rincón, cualquier sitio nuevo… Y a cada sitio que vamos le encuentro su cosita, pero sin duda es un sitio para perderse. La entrada son £12, pero si la compras en su web son £11.