Llevo bastante tiempo concienciada con dar un cambio a mi vida y contribuir a cuidar el planeta. Poco a poco, bueno, poco a poco no, mucho a mucho nos lo estamos cargando y parece que nos da igual. Vale, seguramente nosotros no veamos cómo lo estamos dejando, pero nuestros nietos seguramente sí, y a mí, personalmente, no me apetece que nos carguemos lo más preciado que tenemos: esos océanos que se llenan de plásticos gracias a los insensatos que tiran los bastoncillos por el retrete, a los que compran una manzana cortada en una tarrina de plástico, los que no tienen un cubo de basura de reciclar en casa, que también, solo el 10% de lo que tiramos en el contenedor amarillo es reciclado así que… Tenemos que empezar a reducir residuos, no solo a reciclarlos.

Soy una mera principiante, así que no tengo mucha idea de nada, pero sí que tengo muchas ganas de cambiar hábitos, malas costumbres y aportar mi granito de arena. Estoy informándome y leyendo mucho sobre este tema, y aunque todos me digan que se me está yendo la olla, a mí plim. Vamos, es algo que siempre me ha importado bien poco, la verdad.

Parece un mundo empezar con esto de reducir plásticos, piensas “y ahora, ¿por dónde empiezo?”. Salir de la zona de confort es difícil, tienes que cambiar tus rutinas y empezar con otras nuevas, empezar a acostumbrarte a lo nuevo e ir dejando de hacer lo de siempre, a lo que llevas años acostumbrado. Pero nada es imposible en esta vida, seguro que si lo piensas, has hecho cosas más difíciles.

Lo primero que hemos hecho nosotros ha sido una lista con los plásticos que usamos habitualmente, luego nos hemos preguntado si los necesitamos y si podemos vivir sin ellos, y por último si hay otra opción de material. Os dejo la foto del planning:

A partir de esta lista queremos ir cambiando los productos que se nos acaben en casa por las nuevas opciones. No nos volvamos locos y tiremos los cepillos de dientes si están nuevos, ahora o dentro de 3 meses (es el tiempo de vida que recomiendan los dentistas) van a contaminar igual, así que ya que los tenemos, les damos su uso, y para los siguientes ya podemos comprarlos de bambú, por ejemplo. Y así con todo. Gastemos lo que tenemos en casa primero, que muchas veces nos entran las ansias y lo queremos para ya. En nuestra lista faltan muchas cosas que iremos añadiendo según nos vayan surgiendo, pero si ya sabes de alguna (seguro que se nos ha pasado alguna muy evidente) no dudes en comentarlo abajo, entre todos seguro que podemos ayudarnos.

Cada día hay más tiendas a granel, así que no dudes en guardar tus tarros de cristal y rellenarlos de pasta, legumbres, especias… También puedes ir a la frutería del barrio, o si vas a una grande superficie no comprar fruta o verduras envueltas en plástico, están haciendo un abuso importante de plástico y tenemos que acabar con eso. ¿De verdad hay que meter 3 mandarinas en un plástico como si fueran pelotas de tenis? ¡Es de vergüenza! Si ves algo así, lo primero es no comprarlo, y lo segundo hay un movimiento que se llama #DesnudaLaFruta, no dudes en denunciarlo subiendo la foto a las redes sociales, poner ese hashtag y nombrar al supermercado que está haciendo esta locura, así entre todos haremos un poco más de conciencia. También hay tiendas a granel para productos de limpieza, por ejemplo 4eco.  Puedes llevar tus propios envases y así no haces gasto de otros nuevos. También recogen bolsas de plástico, por si alguien no lleva y al final hace una compra más grande, 4eco se la facilita gratuitamente. Nosotros aún no hemos ido, pero estamos deseando que se nos gasten los productos para ir. Creo que nunca he tenido tantas ganas de terminarlos, jaja.

Así que, si has leído todo el post es que estás interesad@ en hacer un pequeño cambio para mejorar nuestro planeta. Cualquier pasito que des, será algo grande. Todo sin agobios, empieza por reducir las bolsas del super y los plásticos de las frutas y verduras, y verás como el resto va llegando solo.

¡Ánimo!